La confesión de Jordi Pujol sobre su fortuna no declarada en paraísos fiscales ya ha tenido una primera consecuencia práctica en la política catalana. Esquerra Republicana de Catalunya ha decidido marcar distancias con Convergència i Unió y, por ahora, no se plantea incorporarse al Gobierno catalán. A la espera de que Pujol de explicaciones y de que el presidente catalán, Artur Mas, aclare cómo quiere gestionar la cuestión soberanista en otoño, el líder de ERC, Oriol Junqueras, aseguró ayer que la entrada de su partido en el Gobierno catalán “no está encima de la mesa”.
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