Esta semana toca Escocia
Por Nicolás López, director de análisis de Mercados y Gestión (M&G)
No ha habido cambios significativos en la situación técnica de los mercados desde nuestro anterior informe. Los índices europeos han completado el rebote hasta la zona de máximos anuales y de momento se han parado iniciando una fase de consolidación de corto plazo.
Los índices norteamericanos, por su parte, llevan dos semanas moviéndose en un rango muy estrecho en zona de máximos históricos y dentro de sus firmes tendencias alcistas.
El escenario que consideramos más probable para los índices europeos es que el 8 de agosto pusieron fin a una fase de corrección que se había iniciado a mediados de junio. En consecuencia, ahora estarían desarrollando un nuevo tramo alcista dentro de la tendencia de medio-largo plazo que debería llevarles en próximas semanas a alcanzar nuevos máximos anuales superando los del mes de junio.
El escenario alternativo más probable sería que la fase correctiva se va a prolongar por medio de un movimiento lateral entre los mínimos de agosto y los máximos de junio, 10.000-11.250 en el caso del Ibex y 9.000-10.00 en el caso del Dax. Mientras, el Ibex esté por encima del 10.560 y el Dax del 9.350 el escenario más alcista seguirá siendo el más probable. Si se perdieran esos niveles habría que pensar en una vuelta a los mínimos de agosto dentro de un movimiento lateral prolongado.
El protagonismo que ha tomado en los últimos días el referéndum de Escocia puede tener que ver con el hecho de que los índices europeos se hayan parado justo al llegar a sus máximos anuales. Dónde esta situación parece más evidente es en el caso del FTSE 100 británico que lleva año y medio consolidando justo por debajo de sus máximos históricos de 2000 y 2007. Un movimiento lateral de esa envergadura suele dar lugar a un fuerte movimiento al romperse, y no es descabellado asumir que el resultado del referéndum la semana que viene pueda ser el detonante de esa ruptura.
Pocas novedades en EEUU. Las tendencias alcistas en territorio de máximos históricos se mantienen en todos sus índices por lo que de momento cabe esperar nuevas subidas mientras no se pierdan los niveles de soporte que consideramos clave. Las primeras alarmas serias vendrían si se perdiera el 4.000 en el Nasdaq 100 y el 1.950 en el S&P 500.
¿Y ahora Escocia?
Un nuevo factor de incertidumbre ha tomado protagonismo en los mercados en los últimos días después de que algunas encuestas reflejen una gran igualdad entre el Si y el No a la independencia de Escocia. De una forma un tanto sorpresiva, lo que era una amplia ventaja del No en las encuestas se ha ido reduciendo progresivamente en las últimas semanas hasta llegar a una situación de práctica igualdad. Aunque siempre es subjetivo explicar las causas de los movimientos del mercado en el día a día, se supone que la posibilidad de que el referéndum de la semana que viene dé lugar a la independencia de Escocia está jugando algún papel en la corrección del mercado en los últimos días. Desde luego entra dentro de lo normal que, al menos los inversores que se mueven en el corto plazo, tomen sus precauciones ante un acontecimiento que implica un riesgo bastante asimétrico: un triunfo del No mantendría las cosas cómo están y no tendría demasiado efecto en los mercados, mientras que un triunfo del Sí abriría una gran incertidumbre sobre el proceso de independencia que podría dar lugar a turbulencias en el corto plazo.
¿Hacia una Europa de 250 países?
Resulta un tanto paradójico que en un escenario de creciente integración regional, en Europa y otras partes del mundo, estemos asistiendo también a un repunte de los independentismos. Puestos a sacar conclusiones de la eventual victoria del Sí, podríamos especular con que se abriría la puerta a procesos similares en el resto de Europa. Al fin y al cabo, los argumentos que utilizan los nacionalistas escoceses o catalanes son fácilmente exportables a otras muchas regiones, si no todas: “queremos tomar nuestras propias decisiones”. Dicho así, ¿por qué no? Si la percepción general es que para cualquier región es mejor convertirse en un Estado y ser así “dueño de su propio destino”, podríamos entrar en un proceso centrífugo de signo contrario a la integración europea de forma que dentro de algunas décadas hayamos vuelto a la fragmentación previa a la creación de los estados-nación. Aunque sin duda que no es esto lo que persiguen los nacionalistas escoceses, flamencos o catalanes. Ellos quieren ser independientes sí, pero al mismo nivel que Alemania, Francia o Italia. El café para todos, como hemos visto en España, les supondría una enorme decepción porque seguirían en pié de igualdad con el resto de regiones europeas además de implicar un serio deterioro económico para toda Europa.
Consecuencias para España
Empiezan a circular “informes de la City” alertando de los riesgos para el mercado español por la eventual independencia de Escocia, por aquello de que en Cataluña podría pasar lo mismo. La realidad, sin embargo, es que desde un punto de vista legal la situación de Cataluña es diferente a la de Escocia. En España, al igual que en EEUU, Alemania, Francia y la totalidad de estados europeos, no está reconocido el derecho a la secesión unilateral de una región. Para que Cataluña se independice de forma legal es necesaria una reforma de la constitución que tiene que contar con una mayoría de 2/3 del parlamento y su aprobación en referéndum nacional. En consecuencia, la independencia de Escocia no tendría ningún impacto concreto sobre la eventual ruptura de España.
Los mercados no muestran de momento un aumento del riesgo
Si analizamos el comportamiento de los mercados de bonos queda claro que los inversores no anticipan de momento un mayor riesgo de ruptura de España. No tengo muy claro cuáles serían para el Reino Unido las consecuencias de una separación de Escocia, pero sí me parece indudable que en el caso de España la independencia de Cataluña sería catastrófica para todos. Si el mercado le otorgara un mínimo de probabilidad, la prima de riesgo estaría en niveles estratosféricos, y de momento se mantiene en mínimos de más de 4 años.
Repunta la rentabilidad de los bonos en EEUU
Fuera ya de la problemática escocesa, desde hace un par de semanas se está produciendo un cierto aumento en la rentabilidad de los bonos norteamericanos que ha arrastrado también a la de otros países desarrollados como Alemania. De momento el movimiento es muy incipiente por lo que no cabe sacar grandes conclusiones, pero merece la pena estar atentos por si estuviéramos ante una nueva tendencia que podría tener repercusiones en todos los activos financieros. Un argumento de este movimiento es que finalmente los mercados empiezan a anticipar el proceso de normalización monetaria que se va a iniciar en EEUU en próximos meses. En la primavera de 2013 se produjo un primer repunte importante de la rentabilidad de los bonos USA tras anunciar la Fed el final del QE. La TIR a 10 año paso del 1,60% hasta el 3,00% en 4 meses. A partir de septiembre de 2013 el movimiento se detuvo y entramos en una fase de suave caída de las rentabilidades hasta el 2,40% que henos tocado recientemente. Este movimiento puede interpretarse como una pausa en el proceso general de normalización de los tipos de interés en EEUU que ahora podría continuar. En la medida en que el mercado finalmente asuma que el crecimiento económico se ha consolidado y que en próximos meses la Fed va a subir los tipos de interés, es normal que la rentabilidad de los bonos vuelva a retomar la tendencia alcista que inició en mayo de 2013. Lo que en EEUU ha sido un suave descenso de las rentabilidades, en Europa ha sido una caída a nuevos mínimos históricos por la debilidad del crecimiento y el temor a la deflación. Se observa en el gráfico, sin embargo, que el repunte del Bono USA en los últimos días se ha trasladado al alemán, por lo que un eventual escenario de aumento de rentabilidades en EEUU, con toda probabilidad implicará un movimiento similar aunque de menor intensidad en Europa. 