Por Nicolás López, director de análisis y mercados de M&G Valores, AV.
Las negociaciones sobre Grecia continúan con declaraciones a veces contradictorias entre la dificultad de alcanzar un acuerdo (básicamente por parte de las autoridades europeas) y el convencimiento de que el acuerdo está al alcance de la mano que pregonan Tsipars y Varoufakis de vez en cuando. Esta tarde, como todos los miércoles, el BCE tiene que decidir sobre la prórroga de los créditos a la banca griega a través del mecanismo del ELA (Emergency Liquidity Assitance). Actualmente los préstamos del BCE a la banca griega superan los 80.000 millones pero sus necesidades siguen en aumento en la medida en que continúa la fuga de depósitos del país (y también dentro del país: de los bancos a debajo de los colchones). Estos préstamos se garantizan con activos de la banca que se dejan como garantía (básicamente bonos del estado griegos). El problema es que apenas tienen ya activos válidos para dejar como colateral y si el BCE decidiese endurecer las exigencias por el riesgo de impago directamente se quedarían sin liquidez forzando un corralito. No es probable que eso suceda, al menos mientras continúen las negociaciones entre Grecia y la UE con expectativas de poder llegar a un acuerdo, pero en todo caso se está llegando al límite de las posibilidades del ELA como vía de financiación de los bancos griegos. Los próximos hitos importantes son la cumbre de líderes de la UE este jueves-viernes y posiblemente una reunión extraordinaria del Eurogrupo el lunes si los líderes han acercado un posible acuerdo. Después ya no queda mucho tiempo hasta el 5 y el 12 de junio en que Grecia afronta sendos pagos al FMI que es posible no pueda atender sin recibir nuevos pagos del rescate. De hecho las autoridades griegas ya han dicho de forma informal que no están dispuestas a pagar al FMI si no hay previamente un acuerdo. El mercado sigue sin mostrar un gran temor al desenlace final, seguramente porque, pese a todo, se espera que se acabe alcanzando un acuerdo in-extremis como suele ser lo habitual en estos casos.
Nuevos máximos históricos en EEUU
Los índices norteamericanos han logrado en los últimos días cerrar en nuevos máximos históricos. Pese a ello, lo cierto es que su avance neto en los últimos meses es muy ligero y aunque mantienen una suave tendencia alcista su pendiente se ha aplanado mucho. En ausencia de correcciones significativas, que permitan a su vez fases de subida importantes, el mercado se mueve en un rango muy estrecho con una pendiente de subida apenas perceptible en el día a día, pero que implicaría un avance del orden del 7% en el conjunto del año. Desde luego no es la forma habitual de moverse el mercado, más dado a movimientos de avance y retroceso de mayor amplitud, pero es lo que hay en este momento. Quien busque emociones más fuertes puede encontrarlas en las bolsas europeas. Aquí sí que encontramos en los últimos meses uno comportamiento alcista más “ortodoxo” con un fuerte tramo alcista seguido de una corrección importante que en los últimos días parece estar quedando atrás definitivamente. Tras caer un 10% en un mes, el Dax ha rebotado un 5% en pocos días y si cumple la “ortodoxia” técnica debería recuperar sus máximos en unas pocas semanas.
El BCE anticipa las compras de bonos del verano
En ausencia de otros argumentos, el anuncio del BCE de acelerar las compras de bonos en mayo-junio a cambio de un menor ritmo en los meses de verano, ha servido de excusa para que el euro recupere su tono bajista después de algunas semanas de rebote. Se interpreta el anuncio del BCE como una “desaprobación” a la subida del euro y vuelve a hablarse del objetivo de la paridad frente al dólar en los próximos meses. La sensibilidad de la bolsa europea a los movimientos del euro en los últimos meses explica las fuertes subidas en los índices europeos en los dos últimos días, aunque el movimiento de rebote venía forjándose desde hace algún tiempo.
Exportaciones récord en España en el primer trimestre
La economía española sigue dando noticias positivas. Esta mañana han sido las exportaciones que en el primer trimestre han acelerado su crecimiento hasta el 4,4% interanual alcanzando un máximo histórico en un trimestre de 60.900 millones. Las importaciones han crecido menos, un 2,5%, con lo que el déficit comercial se reduce en el trimestre un 15% quedando en 5.500 millones. Si lo anualizamos estaríamos en un déficit comercial del 2% del PIB que se compensa sobradamente con el superávit de servicios. La conclusión es que de momento el patrón de crecimiento de la economía española es sostenible ya que es compatible con un ligero superávit exterior en contraste con el fuerte déficit que se generaba en los años de la burbuja.
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