Está bien ser solidario, pero no tanto como para llevar los grandes principios hasta los extremos.
Es verdad que no depende tanto de nuestra voluntad sollidaria como de que las cosas, por ahí fuera, mejoren.
Pero siempre cabrá rezar, que también es otra buena forma de ser solidario y un buen recurso para los militantes de la fe. Ahora parece un buen momento para poner a prueba nuestra devoción. Vamos a rezar con toda nuestra fuerza para que las economías de nuestros socios europeos crezcan. Para que Alemania, Francia e Italia no se atasquen en la desventura de la desaceleración.
El destino ha querido que a España le toque ahora tirar de Europa, como locomora ejemplar, pero
Es la hora de España, que pasó de paria a rica sin saber muy bien cómo fue. Algunos lo atribuyen al efecto Rajoy y dicen que, por ahí fuera, todavía andan preguntando cómo lo hizo.
Pues aprovechando el inmenso donaire de Rajoy para enderezar los entuernos que otros dejaron y animémosle a que enseñe generosamente a los que no saben los grandes secretos de la economía, sus fórmulas magistrales.
FIN